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Una reforma financiera ineficiente


Otra reforma financiera ineficiente

Ayer el ministro de Economía y (¿)Competividad(?), Luis de Guindos , presentaba ante la prensa la nueva reforma del sector financiero. Reforma, que según él, descongestionará las cañerías bancarias para que vuelva a fluir el crédito y limpiará los activos tóxicos de los balances de las entidades bancarias, todo sin que el contribuyente pague nada.

La cantidad aportada por el estado para este saneamiento es de 58.000 millones de euros. Los instrumentos utilizados para esta desinfección son los bonos convertibles contingentes. Los bonos convertibles contingentes son unos bonos que dan derecho, a su vencimiento o en periodos señalados en la emisión, a la conversión en acciones de la sociedad emisora a un precio o con descuento sobre su cotización señalado de forma anterior en la emisión. En román paladino, son unos bonos que da el estado a la banca, que si esta vuelve a necesitar de dinero, el estado es quien vuelve a cubrir las pérdidas convirtiéndose en accionista de ella. No obstante, siendo accionista no puede intervenir en las decisiones, ya que los bonos no guardan derechos políticos sino obligaciones de rescatar de nuevo. Si la banca no entra de nuevo en pérdidas, el estado obtiene una retribución fija, pero muy limitada al no ser accionista.

Pero, ¿quién paga esto? Según indicó el gobierno, lo pagará la propia banca con sus provisiones o capital. Sin embargo, parece bastante imposible, si la banca vuelve a necesitar de un nuevo rescate, para sanar el agujero tóxico de índole patrimonial. Y esto es más que un supuesto, ya que la cifra de 58.000 millones parece ser un cálculo erróneo, cuando desde los análisis realizados por Morgan Stanley, la cifra alcanza los 100.000 millones de euros. Es decir, los bancos seguramente volverán a necesitar ayuda. Por tanto, de nuevo es dinero que se entrega a la banca.

Lo positivo de la reforma presentada, es la limitación de los sueldos de los directivos de las entidades intervenidas. Esta decisión tapa una injusticia tremenda, ya que ¿Cómo pueden cobrar los directivos de entidades salvadas con dinero público sueldos millonarios? Por fin esta ofensa se terminó.

En definitiva, dejando a un lado la limitación de los sueldos, la reforma bancaria no solucionará nada. El estado debería  comprar todos los activos tóxicos de los bancos. Una vez hecho esto, se debería crear un parque de vivienda pública, ofreciendo alquiler a bajo coste, que se pagaría al estado y posibilitaría la inserción en viviendas de la gente. También se debería  abordar una renegociación de las hipotecas con las personas que no pueden pagar, para evitar el drama de los desahuciados. Esto se sufragaría con un impuesto a la banca, la persecución de su fraude y con la comprar del BCE de esos otros activos tóxicos de deuda pública ¿Para resolver el tema del crédito? Lo de siempre: la creación de la banca pública o la nacionalización del crédito. Ustedes eligen.

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